Las agujas hipodérmicas y las jeringas son los productos desechables más conocidos y usados en medicina. Recientemente, hemos vivido una situación única en la historia de la medicina con la vacunación mundial del coronavirus en la que se han utilizado millones de estos sencillos instrumentos médicos. Pero, ¿conocemos exactamente su uso y tipología? ¿Sabemos qué utilidad tiene cada color? Vamos a intentar describir correctamente la aguja hipodérmica.

Las agujas hipodérmicas desechables son un producto sanitario de primer orden compuesto por una fina aguja hueca en su interior y un conector que normalmente se ajusta a una jeringa, con la intención de administrar líquidos, medicamentos u otras sustancias y también de extraer sangre u otros líquidos del cuerpo. Las agujas hipodérmicas, a diferencia de otras tipologías, son utilizadas para colocar debajo de la piel y de su tamaño dependerá hasta dónde profundizarán en el tejido.

Las agujas hipodérmicas desechables se dividen por su longitud y calibre en una clasificación marcada por los colores. Si nos atenemos a la longitud de la aguja, encontramos agujas hipodérmicas intramusculares, de un tamaño más largo para llegar mejor al músculo, agujas hipodérmicas intravenosas, más cortas puesto que se busca una vena y no dañarla en exceso a la ahora de extraer sangre, por ejemplo, o agujas hipodérmicas subcutáneas, de un tamaño medio para administrar algún fármaco que precise penetrar la dermis y alojarse en un lugar entre la piel y los músculos. También podemos dividir las agujas hipodérmicas según lleven seguridad o no. Existe un gran número de patentes de agujas hipodérmicas de seguridad destacando las de tipo capuchón o las que un recubrimiento encierra la aguja una vez usada, protegiendo al usuario de cualquier daño o pinchazo.

Dada su versatilidad, el uso de una aguja hipodérmica desechable es múltiple, sirviendo tanto para uso veterinario como sanitario. Además, dependiendo del tipo de procedimiento que se vaya a realizar la gama es tan amplia como los fabricantes, existiendo desde longitudes de 12 mm. hasta 120 mm. y calibres de 0.30 mm. hasta 1.20 mm., que marcan el diámetro de la aguja, ya sea porque queremos inyectar más o menos o extraer más o menos. Se suele utilizar una numeración junto a una letra la G, que se refiere a Gauge, una medida que se utiliza para medir el diámetro de la cavidad interna de la aguja, siendo más grande cuánto menor sea el Gauge, al revés que la medición convencional. Se ha establecido una equivalencia en milímetros para que no haya problemas en la elección correcta de la aguja que podéis ver en el párrafo siguiente.

Con toda esta clasificación, vamos a ver las distintas opciones que existen en el mercado:

  • Amarilla, 30G, 0.30 x 12 mm., uso cutáneo para estética.
  • Gris, 27G, 0.4 x 40 mm. y 0.4 x 25 mm., uso intradérmico, pruebas cutáneas y anestésicos locales.
  • Marrón, 26G, 0.45 x 12 mm., inyección intradérmica, administración de fármacos.
  • Naranja, 25G, 0.5 x 40 mm., 0.5 x 25 mm. y 0.5 x 16 mm., uso subcutáneo para vacunación.
  • Azul, 23G, 0.6 x 30 mm. y 0.6 x 25 mm., uso intramuscular.
  • Negra, 22G, 0.7 x 30 mm., uso intramuscular pediátrico.
  • Verde, 21G, 0.8 x 40 mm., 0.8 x 50 mm., 0.8 x 25 mm. y 0.8 x 120 mm., uso intravenoso o intramuscular.
  • Amarillo, 20G, 0.9 x 40 mm. y 0.9 x 25 mm, uso intravenoso o intramuscular.
  • Marfil, 19G, 1.1 x 30 mm., 1.1 x 40 mm. y 1.1 x 50 mm., uso intravenoso. 
  • Rosa, 18G, 1.2 x 40 mm., uso intravenoso para medicaciones urgentes o para diluir sueros.

Por último, señalar que las agujas son un instrumental médico de uso discrecional por lo que cada profesional y usuario debe elegir correctamente la aguja indicada para cada procedimiento o tratamiento. No será lo mismo inyectar un medicamento en una zona del cuerpo o en otra y tendremos que elegir la medida de aguja que mejor se adapte a esa necesidad. De igual manera, no será lo mismo realizar un procedimiento de extracción de sangre, que de extracción de un medicamento para mezclar, por ejemplo. Cada uso precisa una aguja hipodérmica distinta y de un nivel de conocimiento que impida causar daño a uno mismo o a un paciente.