Suturar implica unir tejidos de las mismas características para lograr que cicatricen. Si bien este procedimiento se ha mantenido estable a lo largo de la historia los materiales sí han evolucionado considerablemente. En este artículo vamos a analizar las diferencias entre unos y otros.

 

Para lograr entender el catálogo tan variado de esta herramienta sanitaria, empecemos por lo básico. Los materiales de sutura se pueden clasificar de manera general según 3 criterios: origen, estructura y capacidad de absorción.

 

1. Según su origen

1.1 Naturales

Catgut: un colágeno que procede de la mucosa intestinal de ovinos o bovinos. Actualmente, la legislación prohíbe su utilización en España y la Unión Europea por riesgo de transmisión de la encefalopatía espongiforme bovina.

Seda: es una composición de fibras procedentes de los gusanos de la seda. Para su utilización como sutura es trenzada y teñida de color negro, además es recubierta con ceras o siliconas.

Lino: es una composición de fibras del tallo de lino. Destaca por su gran resistencia a la tracción.

Algodón: es una composición de fibras de celulosa. Principalmente se utiliza en la cirugía digestiva.

1.2 Sintéticas

Hoy en día es más usual el empleo de suturas sintéticas, tales como el polipropileno, acero, poliéster y ciertos polímeros como el Ácido Poliglicólico, Poliglactina o Poligliconato. De esta manera se consigue una hebra multifilamento, más fina y suave que las naturales y, dependiendo de la necesidad quirúrgica, se emplean absorbibles o no absorbibles.

 

2. Según su estructura

Monofilamento: Presentan menor resistencia al pasar por el tejido lo que les concede una característica de sutura adecuada. Son menos propensas a la contaminación bacteriana, por lo que serán de elección en presencia de tejidos potencialmente contaminados, y en especial las de nylon o polipropileno, ya que tienen una mínima reacción tisular.

Multifilamento: Varios filamentos sometidos a cierto grado de torsión, trenzado y recubrimiento que disminuye el coeficiente de fricción, dándoles mayor fuerza de tensión y más flexibilidad.

 

3. Según su capacidad de absorción

Absorbibles: Digerida por el cuerpo en un corto periodo de tiempo. Se utilizan para aproximar los bordes de la herida hasta que la cicatrización permite que se sostengan por sí solos. Según el material de fabricación el tiempo de absorción varía. Ventajas: útiles en zonas de difícil acceso y para suturas intradérmicas porque no hay que retirarlas. Inconvenientes: hay factores que alteran el tiempo de reabsorción de los materiales incidiendo en la resistencia de la sutura, como pueden ser la fiebre, infección, etc.

No absorbibles: Al no ser absorbidas por el organismo precisan ser retiradas. Pueden ser monofilamento o multifilamento, orgánicas o inorgánicas. Varían en diámetros, composición, estructura y color. Ventajas: al retirarlas disminuye el riesgo de infección; útiles en pacientes con hipersensibilidad a las suturas reabsorbibles o tendencia a formar cicatrices queloides. Inconvenientes: hay que retirarlas.

Además de dicha clasificación, es muy importante en la elección de las suturas el calibre del hilo (1/0, 2/0, 3/0...), la elasticidad o la memoria del mismo, puesto que dependiendo del procedimiento puede requerir un uso u otro.

 

Por tanto, los profesionales sanitarios optan entre unas y otras (hay una gran cantidad como hemos podido comprobar) según precisen:

·       Esterilidad del material.

·     Material monofilamento, baja capilaridad, calibre uniforme, como en la cirugía plástica.

·       Absorción por hidrólisis en caso de absorbibles, para cirugía oftalmológica.

·       Origen sintético o vegetal, baja reacción tisular, hipo alergénico, para ginecología.

·       Alta resistencia tensil y mantenimiento adecuado de esta, para cirugía vascular.

·       Fácil manejo y resultados constantes y predecibles, para cirugía general.

 

En conclusión, los distribuidores de material sanitario estamos en disposición de asesorar a los profesionales sobre qué suturas son las más convenientes y proporcionarles la mejor opción según sus necesidades.

David Ortega Valiente es colegiado del ICAM y abogado ejerciente. Asesora a empresas en materia laboral, mercantil y fiscal.